
La música en mi mundo es vital,
al despertar escucho a Verdi... su Traviata,
luego Beethoven y su Claro de Luna me acompañan,
allí medito sobre los destinos de los que ya se fueron
me parece que la vida fue injusta con ellos,
con los artistas...
con Van Gogh,
con Tolstoi, con Da Vinci con Mozart...
De la mano de Chopin me paseo por Viena,
y llego hasta el centro de la tierra
con la fuerza de Tchaicovsky
para de allí emerger con Albinoni
y con Rachmaninov y sus arpegios
que me hacen levitar, que me transportan
entonces plasmo lo que siento,
como un escape, como un consuelo...
invariablemente se asoma
Elvira Madigan y me reclama
que no me olvide de ella,
que la mencione...
La música es mi droga,
con ella vuelo...
-Alba Pugh-
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