
Aquel día recuerdo que llovía
mi madre retiraba las sábanas
y limpiaba tu cuerpo enflaquecido
Había olor a nardos y a tierra mojada
Ya no habrías los ojos
Al terminar de asearlo todo
como cuando una fiesta se prepara
trataste de levantar tu cuerpo
igual como hacías cada día
al despertar
dispuesto a recorrer la vida...
Te fallaron las fuerzas y entonces
trataste de hablar y tampoco podías...
Tus ojos se abrieron y se asomaron
la impotencia, la tristeza
y la muerte...
Un grito de auxilio retumbó
en el silencio
mi madre sujetó tus manos
como dándote fuerza
Vimos tu lucha por la última bocanada de aire
y te arropó cual vendaval
una ola gigante
Entre mi madre y yo
quedó tendido tu cuerpo enflaquecido
de repente radiante
y tranquilo
¡Al fin libre!
-Alba Pugh
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