
Vi rostros llorosos
vi desolación
Vi tanto dolor
Un joven apuesto
estaba metido en el cajón...
el alma elevada sobre el cuerpo
Dejen de llorar pedía
Ruego con desesperación
Pareciera que no se dan cuenta
que estoy mejor que antes
Aquí, no hay dolor...
Terminado el ritual
del enterramiento
fue quedando vacío el campo Santo
Los sauces llorones
mecidos por el viento
el olor a claveles
a rosas y azucenas
con el claro de luna
el jardín de los recuerdos
en encuentros nocturnos
Allá estaba Jean Paul
con Simone
Elvira Madigan, Mozart
Beethoven
María cantándole a Aristóteles
Manuelita y Simón
sonreían...
El amor sobrevive al dolor...
Alba Pugh
20/05/08
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