El encuentro con mis amigas estaba pautado para las 6 de la tarde, a todas nos llevaba el deseo de verle... El lugar estaba repleto de gente... su público. Fue una hazaña lograr entrar al hall, pero cuando al fin lo logramos, allí seductor y guapisimo estaba él... desde un pedestal nos miraba sonriente...
-¡Santo cielos! es mucho más guapo de lo que imaginé...
-si, que lo es...
-muero por darle un beso en la boca...
-¿serías capaz de subir las escalinatas de ese pedestal para llegar a él?
- sería capaz de subir diez veces la pirámide de El Sol para besarle...
- amiga... ese no es el reto mayor..
-¿a no... y cuál sería entonces?
- vencer el temor al ridículo
-ahí!! no conozco a ese "señor"
y acto seguido, como poseída por una fuerza superior, me abrí paso entre el gentío y poco a poco fui subiendo los escalones hasta llegar a la cúspide, el eco de las voces se fue apagando lentamente, y al llegar frente a él sentí que estábamos solos en el mundo, que el Universo era "nuestro"... cerré mis ojos y lo besé en la boca...
El estruendo de los aplausos, y de risas me volvió a la realidad, al voltear vi a mi amiga que salía corriendo y pude leer su mensaje por el movimiento de sus labios que decía:
-yo no ando contigo... no te conozco...
El timbre sonó como la campanada que salva de un nock out a un boxeador, y todos presurosos entraron a ocupar sus asientos para ver el estreno de su última película...
Al llegar a casa me preguntaron mis hijos si valía la pena verla, a lo cual respondí afirmativamente...
A la hora del almuerzo familiar, dos días después, salió a colación Mel Gibson, y mis hijos riendo a más no poder empezaron a contarme que una loca, había dejado estampada en el afiche su boca en la boca del actor...
Mi hija espero hasta que ellos pararon de reír y les increpó:
-¿saben quién fue esa loca?
al unísono se escuchó un prologado
-NO!
-¡mamá!
-¿mamá, "Nuestra" madre?
-Si, ella misma...
La seriedad volvió a sus rostros, pero en el mío permaneció una cierta sonrisa...
Así fue como besé a Mel Gibbson...
-¡Santo cielos! es mucho más guapo de lo que imaginé...
-si, que lo es...
-muero por darle un beso en la boca...
-¿serías capaz de subir las escalinatas de ese pedestal para llegar a él?
- sería capaz de subir diez veces la pirámide de El Sol para besarle...
- amiga... ese no es el reto mayor..
-¿a no... y cuál sería entonces?
- vencer el temor al ridículo
-ahí!! no conozco a ese "señor"
y acto seguido, como poseída por una fuerza superior, me abrí paso entre el gentío y poco a poco fui subiendo los escalones hasta llegar a la cúspide, el eco de las voces se fue apagando lentamente, y al llegar frente a él sentí que estábamos solos en el mundo, que el Universo era "nuestro"... cerré mis ojos y lo besé en la boca...
El estruendo de los aplausos, y de risas me volvió a la realidad, al voltear vi a mi amiga que salía corriendo y pude leer su mensaje por el movimiento de sus labios que decía:
-yo no ando contigo... no te conozco...
El timbre sonó como la campanada que salva de un nock out a un boxeador, y todos presurosos entraron a ocupar sus asientos para ver el estreno de su última película...
Al llegar a casa me preguntaron mis hijos si valía la pena verla, a lo cual respondí afirmativamente...
A la hora del almuerzo familiar, dos días después, salió a colación Mel Gibson, y mis hijos riendo a más no poder empezaron a contarme que una loca, había dejado estampada en el afiche su boca en la boca del actor...
Mi hija espero hasta que ellos pararon de reír y les increpó:
-¿saben quién fue esa loca?
al unísono se escuchó un prologado
-NO!
-¡mamá!
-¿mamá, "Nuestra" madre?
-Si, ella misma...
La seriedad volvió a sus rostros, pero en el mío permaneció una cierta sonrisa...
Así fue como besé a Mel Gibbson...
Alba Pugh
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