
Colgando en madero pulido
Su rostro de lado
parecía dormido...
A sus pies
un jardín de rosas
A un lado,
nicho de oro con llave lo guarda...
Misa de doce,
comulgar me está prohibido por ser divorciada...
Callada acepto el castigo del hombre
¡Ven a mí Señor! una palabra tuya sanará mi alma...
Abandono el templo
y en un rincón le veo en el suelo
Harapiento, descalzo
me mira con dolor
Está enfermo...
Me acerco y le digo que lo amo
Me mira fijamente y me responde sin palabras,
que Él siempre me acompaña
y me da entonces la comunión sagrada...
Alba Pugh
No hay comentarios:
Publicar un comentario