miércoles, 7 de octubre de 2009

Misa de doce


Colgando en madero pulido

Su rostro de lado

parecía dormido...

A sus pies

un jardín de rosas

A un lado,

nicho de oro con llave lo guarda...

Misa de doce,

comulgar me está prohibido por ser divorciada...

Callada acepto el castigo del hombre

¡Ven a mí Señor! una palabra tuya sanará mi alma...

Abandono el templo

y en un rincón le veo en el suelo

Harapiento, descalzo

me mira con dolor

Está enfermo...

Me acerco y le digo que lo amo

Me mira fijamente y me responde sin palabras,

que Él siempre me acompaña

y me da entonces la comunión sagrada...


Alba Pugh

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